Acoger

El Oráculo nos dice que la manera de liberarnos de condicionamientos del pasado es poder estar en paz con todo lo que vivimos. Más que perdonar, más que aceptar, se trata de acoger y validar el pasado.
El desafío es que podamos mirar todas nuestras experiencias con ternura, con la comprensión amorosa de una madre que observa a su niño o niña hacer tonterías porque tiene que experimentar, descubrirse a sí misma y al mundo.
Los errores, las desilusiones, los proyectos que no logramos, sin que podamos entender el porqué, son pasos inevitables en un camino de aprendizaje.

No vivimos solamente nuestras vidas, vivimos una vida que es de todos, en que todo está conectado. Y hay cosas que no dependen solo de nuestro esfuerzo o de nuestra voluntad.
Poder acoger nuestras experiencias, estar en paz con ellas y con nosotros mismos, y seguir caminando es lo que llamamos Sabiduría. Lo contrario sería intentar avanzar en la vida con pelotas de plomo amarradas en cada pie, arrastrando innecesariamente el peso de nuestros arrepentimientos, culpas, resentimientos y penas.

El Oráculo nos recuerda el proceso creativo que es nuestra vida. Los procesos son cíclicos y dinámicos, son movimiento constante. Y el caos también es parte del proceso. Hay un momento de des-construcción, o hasta destrucción, que hará un vacío.
¿Podemos aguantar ese vacío dentro de nosotros? ¿Podemos sostenernos y mantener la visión de nuestro Deseo auténtico cuando la destrucción es tan brutal que ya no sabemos ni quien somos? ¿Podemos, aún así, querernos?
¿Podemos encarar nuestros grandes disparates, podemos encarar todo lo que desconocemos de nosotros, todo lo que no nos gusta sin rechazarnos? ¿Parar de querer ser otra cosa, parar de luchar esa tremenda lucha interna y abrazar todo lo que somos?
¿Como se relacionan nuestras energías internas, Nuestro Masculino y nuestro Femenino? ¿Ese hombre y esa mujer que nos habitan independientemente de nuestro sexo?
Porque solo cuando nos podamos respetar y acoger todo lo que somos nos tornamos suficientemente libres para traspasar los muros que nos separan del resto del mundo. Solo con mucha compasión osaremos salir de nuestro caparazón protector que nos mantiene aislados y nos autorizaremos a participar en la vida como es. Con todos nuestros talentos, dones y peculiaridades, al servicio del todo, por un bien mayor.

Es imperativo cultivar esa consciencia. Las nuevas creaciones que quieren emerger después de la destrucción, después del desmoronamiento del viejo, necesitan nacer de una consciencia que reconoce y honra el comunitario. Necesitamos levantar la cara de nuestros ombligos y reconocer la vida con la cual estamos conectados.
La paradoja es que para poder hacerlo hay que reforzar nuestro sentido de individualidad. Si empezamos por honrar, respetar y amar nuestra propia singularidad ya no nos sentiremos amenazados por el exterior, podremos liberarnos de la auto-observación, constante y extenuante, y mirar verdaderamente la vida a nuestro alrededor.
Liberaremos la energía que tenemos puesta en la necesidad de sobrevivencia y podremos ponerla en el deseo de creación. Y crear implica un “empezar de nuevo” – acoger lo que no fue, no que no se ha logrado, lo que al final no somos, y presentarnos con lo que hay.

El Oráculo insiste en la relación que mantenemos con nosotros mismos usando como metáfora la relación entre nuestros amantes internos. Recomenzar un proceso creativo pide una renovación de votos que celebre la unión sagrada entre nuestro Femenino y Masculino.
Que nuestro Femenino, conectado con la vida y, aún así, feroz en su sentido de discernimiento y autonomía, pueda recibir el Masculino – ya no dominante ni tirano, ya no débil ni ausente, pero fortalecido, seguro y disponible. Porque un proceso creativo – sea de una obra o de la vida misma – implica la unión amorosa y la colaboración entre estas dos energías internas. La energía masculina, que soporta, asertiva y práctica, el florecimiento creativo de nuestra mujer interior.

Esta unión, esta parceria sagrada, es la manifestación de nuestro compromiso con nosotros mismos, de honrar la persona que, al final, somos y las experiencias que vivimos. Y el fruto de ese compromiso serán las nuevas creaciones, conectadas con la Vida y en sintonía con el deseo del Todo, del cual somos una pequeña e imprescindible parte. 

 

Oráculos

Feminitud, La Sabiduría
Archangel Michael, Respect Yourself
Wisdom of Avalon, Disruption
Faery Oracle, Green man’s Bride
The secret language of animals, Elephant
Eye of the Soul, Adapt to a new situation
Wisdom Realms, The web weaver
Sacred Rebel, In the world, not of the world
Divine Circus, The juggler
Journey of Love, Burning Hero
Las cartas de la Medicina, el Oso
Maestros Ascendidos, Osiris

 

El Oráculo
En la Antigüedad consultar el Oráculo era un acto natural de búsqueda de orientación. Porque para los antiguos la relación con el misterio era algo natural – sus dioses y diosas los ayudaban a dar sentido al inexplicable y un cierto orden al caos propio de la existencia humana.
La espiritualidad – nuestra relación con lo que nos transciende – está hoy día llena de asociaciones dudosas, de ambigüedades y de un escepticismo que enmascara nuestro eterno miedo hacia lo desconocido. El resultado es un profundo hambre espiritual – somos una sociedad desnutrida y desamparada, y la consecuencia son los síntomas como la ansiedad y las adicciones.
En mis procesos de investigación como arte terapeuta he descubierto en los Oráculos una herramienta de gran riqueza y potencial – a nivel terapéutico, creativo, lúdico y espiritual – y he creado el proyecto “Imaginario Oracular” para trabajar con el Oráculo a partir de métodos arte terapéuticos.
Es un recurso que vengo explorando en los últimos años, que es fuente de nutrición e inspiración y, en ese sentido, me propongo compartirlo de forma más amplia, más allá del espacio de mis consultas y talleres.
Así, mensualmente compartiré un texto escrito a partir de un mensaje del Oráculo para todos nosotros. El texto resultará de un proceso creativo con distintas cartas en que las imágenes, los mitos y los símbolos se transforman en palabras. No pretendiendo “adivinar” nada, sino Inspirar a cada uno de nosotros en la creación de su futuro.
Es un proyecto experimental, que se irá construyendo de forma orgánica.
Un proyecto para compartir, la inspiración del Oráculo y su potencial sanador y creativo.
Para ir reconciliando las ambigüedades, externas e  internas, y mis propias resistencias acerca de lo que es un Oráculo.
Y para seguir experimentando e investigando las fronteras de lo artístico, del misterio, del azar, de la intuición, de la comunicación. De aquello que es la consciencia compartida donde todos estamos de alguna manera conectados, y en que las acciones de uno tiene repercusiones que nos afectan a todos.

 

Detalle de la pintura «Mujer frente al espejo», Picasso

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