Recogimiento Creativo

Después de algún tiempo sin escribir en la web y sin proponer talleres o noches del Oráculo, me gustaría compartir con vosotros que ahora mismo me estoy dedicando a un proyecto creativo muy significativo para mí.
Como arte terapeuta, creo que la práctica artística es la base que sostén la práctica terapéutica, así como la experiencia de los propios procesos personales, con presencia y creatividad. Son dos aspectos muy importantes para que haya coherencia en el ejercicio profesional.

Por otro lado, en este momento creativo profundizo mi investigación y estudios en el campo que ha ido dando forma a mi actividad arte terapéutico: el papel de la mirada simbólica a través de idiomas universales como la Mitología y los Arquetipos.

Los que acompañan mi trabajo conocen la importancia del recurso que es el juego con el Oráculo, con su calidad lúdica, su potencial revelador y algo de carismático, que apela a la magia de la conexión con nosotros mismos y con la vida. Sigo profundizando y experimentando con esta herramienta que me apasiona y es un momento también para construir la manera – creativa, artística, auténtica – para compartir con más personas su potencial terapéutico y transformador.

Los incluyo a todos y a todas en este proceso de nuevas gestaciones, con confianza y gratitud.

Recuerdo, a los que no están en la lista de Acompañamiento Creativo, que para poder comunicarme con vosotros a través del correo electrónico hay que suscribirse:

 

https://mailchi.mp/e00b89e7863b/verapaulino

 

 

pintura de Georgia O’Keeffe

Enamorarse

Vivimos en una sociedad y en una época tan enfocada a los resultados que no sabemos disfrutar cier-tas cosas si no les vemos el “para qué”, la utilidad. Y sobre todo si no sabemos con antelación dónde nos portarán. Pero eso, no lo sabremos nunca.
Enamorarse de alguien es algo para ser disfrutado independientemente del que pueda acontecer, de la forma que pueda tomar esa conexión, porqué enamorarnos nos revitaliza. Cuando nos enamoramos nos sentimos más activos, nuestro cuerpo y nuestras emociones están más presentes y más despiertos y, en consecuencia, más abiertos y receptivos. Es como si la vida tuviera, de repente, más colores, nos fijamos en los detalles y podemos apreciar cosas que puede que antes nos pasaran desapercibidas. Estamos más atentos y sensibles.
Todo esto es como una ola de renovación de nuestra energía, una ola que viene y nos sacude del es-tancamiento y la inmovilidad emocional a la cual llegamos en determinados momentos de nuestras vidas. Una ola que nos despierta hacia lo que hay a nuestro alrededor. Porqué cuando nos enamora-mos sentimos más nuestro cuerpo, el corazón bate más fuerte cuando la persona a quien queremos se acerca, cuando la encontramos en un lugar inesperado. Las piernas tiemblan si nos habla, si nos toca… Sonreímos si escuchamos por casualidad una música que resuena con lo que estamos sintiendo… Es como si todo el mundo nos diera señales, nos reflejara nuestro estado de enamoramiento.
Se trata de un cambio energético que tiene el efecto positivo de “limpiarnos” de emociones tóxicas y de remover toda la energía que pueda estar bloqueada debido a duelos pasados. Por eso debemos permitirnos y disfrutar del enamoramiento, saber apreciar y aprovechar su efecto revitalizante.

Sin embargo, también hay que decir que muchas veces no podemos disfrutar de sentirnos enamora-dos. Tenemos la tendencia de adelantarnos a lo que pueda estar pasando en el presente y proyectarnos en el futuro para anticipar lo que podrá pasar. Cuando hacemos esto, nos desconecta-mos de nuestros sentimientos y nos volvemos prisioneros de nuestras mentes. Y a la mente no le in-teresa sentir y sí saber: “¿Será que algún día me querrá? ¿Se habrá fijado en mí? ¿Sabrá que existo? ¡Oh! ¿Y si se apercibe de lo que estoy sintiendo? ¡Qué vergüenza! ¿Tendrá novia? ¿Cuál será su signo? Ahora ya sé que los jueves va al gimnasio. Irá cada jueves. ¡O mejor, no volveré nunca más y pararé esta tontería sin sentido!”
Es inevitable, esta actividad mental. Aquí salimos de la magia del sentimiento y empezamos a juzgarlo, a intentar controlarlo, a intentar controlar la situación. Porque delante de la intensidad del que sentimos nos resulta difícil sostener la incertidumbre del que podrá, o no, pasar.
Pero parte de la magia del enamorarnos es precisamente el no saber. Cuando sentimos y podemos atravesar el no saber estamos más en el cuerpo y en el corazón y, en consecuencia, generamos salud. La energía del enamoramiento es una energía de creación y, con sabiduría, podremos aprovecharla y canalizarla a nuestro favor, independientemente de cómo se desarrolle la relación. Para aprovechar, esa energía, hay que permitir los sentimientos, permitir que fluyan dentro de nosotros como si fueran agua. Y hay que apreciar la intensificación sensorial y emocional que puede desconcertarnos, por-que nos hace sentir diferentes, porque aporta caos a nuestros días tan bien organizados. Pero de eso se trata, de recibir ese caos temporal con el corazón abierto, de despertar del letargo y de la pasividad y sentirnos partícipes activos y creadores de nuestras vidas.

 

 

Detalle da la pintura «La danza», de Rassouli

Historias de Mujeres

“Puede que nazcamos conociendo los cuentos de nuestras abuelas y ancestros, que corren en nuestra sangre repitiéndose interminablemente, y el choque que sentimos cuando por primera vez tenemos que soportarlos no es de sorpresa pero sí de reconocimiento.” P. L. Travers (autora de Mary Poppins)

El choque llega cuando, en un momento dado, nos damos cuenta de que eso que estamos viviendo no es solo nuestra historia. Es una historia que se repite, como las leyendas de nuestra tierra que pasan de generación en generación. Una historia que tiene vida propia.
Darnos cuenta es, sin duda, un choque.

Pero podemos mirar esa historia como una raíz que nos ayuda a recordar y nos devuelve a lo esencial. Y a partir de ella, crear nuevas historias para las nuevas generaciones.
Si lo podemos ver, tenemos poder para escoger i empezar a preguntarnos “Qué legado deseamos ahora crear?”

 

 

Collage para la tesina «Arboles flotantes, un viaje en femenino – arte terapia con mujeres inmigrantes”

El Oráculo, Crear el futuro del mundo

El Oráculo

En la Antigüedad consultar el Oráculo era un acto natural de búsqueda de orientación. Porque para los antiguos la relación con el misterio era algo natural – sus dioses y diosas los ayudaban a dar sentido al inexplicable y un cierto orden al caos propio de la existencia humana.
La espiritualidad – nuestra relación con lo que nos transciende – está hoy día llena de asociaciones dudosas, de ambigüedades y de un escepticismo que enmascara nuestro eterno miedo hacia lo desconocido. El resultado es un profundo hambre espiritual – somos una sociedad desnutrida y desamparada, y la consecuencia son los síntomas como la ansiedad y las adicciones.

En mis procesos de investigación como arte terapeuta he descubierto en los Oráculos una herramienta de gran riqueza y potencial – a nivel terapéutico, creativo, lúdico y espiritual – y he creado el proyecto “Imaginario Oracular” para trabajar con el Oráculo a partir de métodos arte terapéuticos.

Es un recurso que vengo explorando en los últimos años, que es fuente de nutrición e inspiración y, en ese sentido, me propongo compartirlo de forma más amplia, más allá del espacio de mis consultas y talleres.
Así, mensualmente compartiré un texto escrito a partir de un mensaje del Oráculo para todos nosotros. El texto resultará de un proceso creativo con distintas cartas en que las imágenes, los mitos y los símbolos se transforman en palabras. No pretendiendo “adivinar” nada, sino Inspirar a cada uno de nosotros en la creación de su futuro.

Es un proyecto experimental, que se irá construyendo de forma orgánica.
Un proyecto para compartir, la inspiración del Oráculo y su potencial sanador y creativo.
Para ir reconciliando las ambigüedades, externas e  internas, y mis propias resistencias acerca de lo que es un Oráculo.
Y para seguir experimentando e investigando las fronteras de lo artístico, del misterio, del azar, de la intuición, de la comunicación. De aquello que es la consciencia compartida donde todos estamos de alguna manera conectados, y en que las acciones de uno tiene repercusiones que nos afectan a todos.

 

Crear el futuro del mundo

El Oráculo nos dice que empezamos a despertar para nuestros dones y talentos y es hora de preguntarnos – ¿cómo podemos contribuir al futuro de este mundo?
Es hora de manifestar, de expresar nuestro potencial y abrazar nuestro poder creativo – ¿qué sueños, qué visiones alimentamos? Tenemos una llama dentro, es el poder de crear y materializar aquello en lo que nos decidimos enfocar.
¿Podemos ver prosperidad? ¿Osamos soñar? ¿Ese deseo nos llama  a susurrar  y a gritar lo que quiere el corazón? ¿Podemos escuchar? ¿Podemos silenciar el ruido externo, de las expectativas y convenciones, y escuchar solo la voz de nuestros corazones?
Si es hora de crear es hora de confiar, saber que lo que más deseamos también nos quiere a nosotros. Saber que podemos osar y poner toda la energía en manifestar, confiando en la obra, el proyecto, la salud o relación que quiere nacer. Porque el proceso no tiene que ser una lucha, un constante acto de forzar y hacer acontecer. La vida ya sabe. La vida sabe el camino y la vida está por nosotros, regalando imprevistos, errores, sincronías, hablando la lengua de las casualidades y coincidencias. Solo hay que escuchar su voz, sintonizar nuestra voluntad con la suya, nuestros tiempos con los suyos. Y honrar el deseo de crear, confiando en el proceso y dejándonos guiar.
Esa es la sabiduría. Porque no estamos solos y nuestros sueños no existen aislados. No estamos realmente separados, la creatividad de uno es la creatividad de todos, y al final todo converge.
Es tiempo de ampliar, de expandir. Ver el todo y no perder continuidad. Ver de lejos y ver de dentro. Porque dentro encontraremos la sabiduría y lejos el discernimiento.
Seamos árboles, de raíces bien profundas y ramas  abiertas al viento. Para crear, y realmente concretar, precisamos encontrar ese momento, ese lugar, en que nuestro espíritu y nuestra realidad son dos amantes, cansados y saciados, que se empiezan a aceptar.

Estamos hechos de dualidades, nos habitan los amantes, viven en nosotros todas las vidas que vivimos antes. Nos habitan nuestros antepasados, en los sueños y en los miedos, en las esperanzas que nos mueven y en los dogmas que nos frenan.
Somos singulares pero somos tantos, y ninguna parte de ese todo se debe descuidar. Si la que sueña se desvía, si la que busca se congela, si la desconocida está ausente… Hay que recuperarlas y reunirlas, para que podamos estar enteros en el presente.
Somos libres pero pertenecemos, y para que nuestros dones se puedan expresar, hay que abrir y abrazar, todo lo que en nosotros puede crear.
Y tal como a veces hay que dar para recibir, para curar hay que morir. En dosis pequeñas, como el antídoto hecho del veneno. Hay que saber, que cuando más duele la herida es cuando empieza a sanar. Podemos gritar, podemos patalear, podemos querer de vuelta el malestar habitual, pero si realmente deseamos avanzar,  sabremos cuando es momento de liberar.
Lo que nos ata al dolor es lo que nos ata a nuestro lugar, cómodo, previsible, donde nada puede pasar. Y el proceso de curar y poder integrar las distintas partes de nosotros es el camino para apropiarnos de todo nuestro poder, de todo lo que podemos ser.

Ahí están los talentos, escondidos en las heridas, desviados por los miedos, devorados por los traumas. Lo que podemos hacer para contribuir al futuro de este mundo empieza por escarbar  bien hondo, limpiar las heridas, de dónde los dones para crear podrán por fin salir, y libres, empezar a circular.

 

Oráculos:

“My creative power”, Soulful Women Oracle

“Spirals of manifestation”, Sacred Rebels Oracle

“Divine Intervention”, Eyes of the Soul Oracle

“Ascension”, Magdalene Oracle

“Eye of Horus”, Isis Oracle

“See the signs”, Messengers Oracle

“Yin Yang Lover”, Journey of Love

“Quiron, healing”, Mythic Oracle

“Drangonfae of Rebirth”, Oracle of the Dragonfae

“Tenga confianza en sí mismo”, el Arcángel Miguel

“Sota de Oros”, Shadowscapes tarot

 

Pintura “Starry Night Over the Rhône”, Vincent Van Gogh

Crear el futuro

El otro día paseando por Gracia encontré esta conocida frase de Abraham Lincoln:
“La mejor manera de prever tu futuro es crearlo.”

Por casualidad, pocos días después y en la misma calle, veo un artista pintando el mural de la foto.

Como arte terapeuta uno de los recursos que más uso es la Metáfora, que trabajo a través de los Oráculos y del juego del azar. El azar sirve como puente para el inconsciente, tal como la expresión artística – no se trata de prever el futuro, pero sí conectar con el inconsciente, porque sin entrar en esos lugares desconocidos no puede haber creación autentica.

Trabajar a través del arte – con metáforas, imágenes, símbolos y personajes – es como entrar en un taller, lleno de materiales disponibles y grandes hojas en blanco, para crear mi propio futuro.

Y la posibilidad de crear el futuro que deseo vivir, a pesar de todas las resistencias que puedan aparecer, es la única forma de no ser víctima de las circunstancias. En el fondo, es una cuestión de escoger.

La mujer y la creación

Como mujer me interesa el arte como forma de transgresión.
Virgina Woolf (y no canso de citarla!), en su ensayo para las mujeres que desean crear, habla de una posible hermana de Shakespeare como símbolo de todas las mujeres artistas que no logran desarrollar su obra:

“(…) esta poetisa, que nunca escribió una palabra y fue sepultada en una encrucijada, aún está viva. Vive en vosotras y en mí y en muchas mujeres que no están aquí esta noche, pues están lavando la vajilla y acostando a sus hijos.”

Seamos escritoras, poetas, pintoras, artistas o no, el acto de crear es una necesidad universal y la auto expresión es una función vital. Es un lugar de encuentro conmigo misma. Un lugar donde me puedo mantener fiel a mí i donde traicionar saludablemente los patrones morales, familiares o sociales que me condicionan – un lugar vital de pequeñas grandes transgresiones.

El espíritu del artista

Para todos los que deseamos crear.
Para todos los que somos artistas – poetas, escritores, músicos, performers – que aún dudamos de la validez de auto-denominarnos así.
Para todos los que somos artistas y no logramos crear nuestras obras.

Hace 20 años que le doy muchas y muchas vueltas a las cuestiones relacionadas con la expresión artística, y mi propia relación con la artista que soy.
Independientemente de la obra que podamos o no haber realizado, ser artista es una forma de percibir la vida. Es ante todo una cuestión de sensibilidad.

El artista vive y convive con el Deseo y la Necesidad de crear, de expresar, de devolver al mundo esa sensibilidad con que habita y percibe.
Pero, para encarnar, para ser plenamente el artista que hay dentro de sí, esa forma de percibir el mundo tiene que ganar cuerpo. Para eso hay que crear, hay que expresar y manifestar en una obra concreta, encarnada – la obra que hay en cada artista, la obra que es la semilla de su sensibilidad y de la inspiración, tiene que pasar de la idealización a lo real. Tiene que atravesar el mundo de las ideas y descender al plano físico.
Ese es el proceso creativo.

El proceso creativo es la travesía de la expresión por los canales internos del artista hasta manifestarse en la obra.
Como artistas tenemos que proporcionar esos canales. Pero estos no siempre están limpios, desobstruidos y libres. Entonces, o la expresión saldrá contaminada por toda la inmundicia que arrastrará consigo, o no saldrá y quedará bloqueada.
Lo que causa la obstrucción o la contaminación en los canales de expresión de cada artista, lo que no permite que las ideas pasen de forma libre y fluida, son todas las creencias, hábitos y emociones tóxicas como la vergüenza, el miedo, el resentimiento. Y como mas calcificadas estén esas emociones y creencias, más grave es el bloqueo.

 

Lo que pasa es que, si la expresión no fluye y no se exterioriza, se transforma en algo tóxico. Un veneno que no solamente afectará a la obra en última instancia, sino que contaminará la vida del propio artista.
En su libro “Catching the Big Fish”, David Lynch llama la atención sobre este tema “La depresión, la rabia, la pena, son bellas en una historia, pero veneno para el artista (…) Cuando crea no piensa en las consecuencias. Si piensa cómo puede ser recibido su trabajo por los demás, no será artista.

Virginia Woolf, en “Una habitación propia”, reflexionando sobre el estado del espíritu más propicio al acto de creación, escribe:
“ Infelizmente, son justamente los hombre y mujeres de genio que más se importan con lo que se dice a su respeto (…) Y esa susceptibilidad es doblemente lamentable, pensé, volviendo a mi interrogación inicial sobre el estado del espíritu más propicio para el trabajo creativo, porque el espíritu de un artista, para poder liberar totalmente la obra dentro de sí, debe exaltarse, como el espíritu de Shakespeare (…) No debe haber obstáculo alguno, nada debe quedar por agotar…
(…)
Todo el deseo de protestar, de gritar, de proclamar injurias, de un ajuste de cuentas, de ser testimonio de una dificultad u ofensa, todo eso fue apartado y destruido por él (Shakespeare). Por lo tanto su poesía fluye libre y sin impedimentos.

 

¿Cuál sería el secreto de Shakespeare? ¿Cómo limpiar y desatascar nuestros canales de expresión? ¿Cómo liberarnos de las creencias de demerito , del miedo a fallar, del miedo al rechazo, de la rabia y indignación? ¿Cómo expulsar de nosotros todo eso y estar simple y auténticamente presentes para que la expresión nos pueda atravesar ?”

Libertad

Buscamos una nueva manera de hacer.
Como vincularnos, crear, trabajar sin comprometer quién somos? Como estar en el mundo, de pies firmes en la tierra, honrando la Libertad?

Hay que explorar nuevas maneras más allá de las que conocemos hasta ahora.
Quizás explorando otras facetas de nosotros. Quizás conectándonos más con nuestro instinto y intuición. Con el misterio y un sentido de posibilidad.
Y quizás poner más fe en los procesos y no esperarlo todo de un resultado final. No tener miedo a experimentar. Saber que nuestros proyectos, nuestras creaciones, nuestra vida tienen sus propios ciclos y es inteligente aprender a fluir con ellos. Aprender a discernir cuándo recurrir a la intuición y cuándo el momento pide esfuerzo y acciones concretas. Cuándo abrirse a la inspiración y cuándo tomar las riendas del caballo y enfrentarse a las batallas.
Pero sobretodo saber dónde queremos apuntar nuestra flecha. Enfocar, decidir, priorizar. Formular nuestras preguntas. Porque el primer paso es poder ver, sentir, percibir que es lo que realmente deseamos.

Y saber que la Libertad es osar asumir la autoría de nuestras creaciones, teniendo presente que a veces hay que deshacer, romper, tirar y sencillamente empezar de nuevo.

Fue una sesión preciosa de Imaginario Oracular. Agradezco a todas las que estuvieron presentes, con sus propósitos, sus cuestiones, sus deseos de crear en plenitud.

Comparto mi resonancia al trabajo de ayer con esta pintura, inspirada por la percepción de lo universal que atraviesa el propósito personal de cada una.