El Oráculo, Habitar profundidades

Soñar es nuestra capacidad de aventurarnos en los deseos inquietos de nuestro corazón. Es entrar en el mundo de la imaginación sin miedo de perdernos, navegar ondas de posibilidades y atravesar con coraje toda la intensidad.
Soñar no tiene la consistencia ni el peso de la voluntad. No tiene la lógica ni el sentido práctico de los objetivos. No tiene la definición ni el foco de los propósitos. Soñar es un lugar donde todo es posible, con los colores de deseo, el brillo de la magia y el calor de la pasión.
Es un lugar para las vidas secretas, para sentirnos distintos, para expandir la idea que tenemos de nosotros mismos.

El Oráculo nos invita a soñar. Los sueños son la semilla de la creación, el ingrediente mágico para que nuestras vidas vuelvan a tener sabor, el conjuro para quebrar el desencanto.
Hay momentos en que no tenemos que hacer nada, en que lo mejor es quedarnos quietos y observar. Es en la quietud que nacerá el espacio dónde podremos soñar.
El Oráculo nos dice que hay que recuperar el encanto. Es momento de parar, de esforzarnos para mantener nuestras vidas en el eje. Parar de esforzarnos tanto para mantener el mismo orden, los mismos contornos, las mismas dinámicas. Intentamos condicionar nuestras posibilidades. Intentamos restringir nuestros caminos. Intentamos controlar los resultados. Intentamos resistir al cambio. Intentamos extenuados.
Realmente necesitamos sucumbir, sin un toque de energía, en la tentativa vana de retener el flujo de la vida? Realmente necesitamos ser derrumbados para rendirnos a la fuerza de la Creación?
Resistimos porque la Creación implica los cambios de formas que intentamos evitar. Es lo desconocido que nos asusta, la incertidumbre que nos inquieta. Y seguimos creyendo que podemos con todo y que todo pasa por la fuerza de nuestra voluntad y por el esfuerzo de nuestro control. No pasa. No podemos con todo.
Pero podemos soñar. Podemos sumergirnos en las mismas profundidades donde se gesta el cambio, donde se gestan nuevas formas que desean manifestarse, donde se gesta nueva vida. Ahí nuestros sueños estarán en sincronía con el gran sueño que la vida tiene para nosotros.
Estamos demasiado acostumbrados a habitar solo el mundo de la superficie. Pasamos nuestro tiempo chapoteando en aguas rasas y nos da miedo la obscuridad de las aguas profundas. Hasta que en algún momento sentimos un empujón. Hasta que la vida decide ponernos por delante los monstruos más terribles, asquerosos, irritantes para que nos atrevamos a zambullirnos. Para que podamos entrar en el lugar donde habitan y reconocer sus rostros reales. Para que podamos reconocerlos como nuestros lugares por explorar.

Somos mucho más del que podemos concebir. Tenemos raíces largas, vastas, inmensas para que la Tierra nos pueda sostener. Si vivimos toda la vida en la superficie… cuanto nos quedará por conocer… Si tentamos mantenerlo todo igual… cuanto nos quedará por vivir…
La profundidad es un lugar a conquistar. Un lugar que hay que atravesar para emerger renovados, más enteros, más completos, con la capacidad de brillar.
El Oráculo nos invita a entrar. Entrar en la aventura, entrar en la travesía, entrar en la magia de todas las transformaciones. Entrar en ese lugar dónde podemos observar, intuir, soñar. Entrar en el vientre de la vida que desea más vida, que gesta nuevas formas y halla nuestros sueños para que se puedan manifestar.

 

Texto inspirado por los Oráculos:
Amaterasu, el Oráculo de la Diosa, Amy Sophia Marashinsky
Blood Angel, Rumi Oracle, Alana Fairchild
Temple of black obsidian, Isis Oracle, Alana Fairchild
Dream a little, Journey of love, Alana Fairchild
Serendipity, Magdalene Oracle, Toni Carmine Salerno
Su intuición es pura, Archangel Michael, Doreen Virtue
Cernunnos, Gods and Titans, Stacey deMarco

 

El Oráculo
En la Antigüedad consultar el Oráculo era un acto natural de búsqueda de orientación. Porque para los antiguos la relación con el misterio era algo natural – sus dioses y diosas los ayudaban a dar sentido al inexplicable y un cierto orden al caos propio de la existencia humana.
La espiritualidad, nuestra relación con lo que nos transciende, está hoy día llena de asociaciones dudosas, de ambigüedades y de un escepticismo que enmascara nuestro eterno miedo hacia lo desconocido. El resultado es un profundo hambre espiritual – somos una sociedad desnutrida y desamparada, y la consecuencia son los síntomas como la ansiedad y las adicciones.
En mis procesos de experimentación como arte terapeuta he descubierto en los Oráculos una herramienta de gran riqueza y potencial – a nivel terapéutico, creativo, lúdico y espiritual – y he creado el proyecto “Imaginario Oracular” para trabajar con el Oráculo a partir de métodos arte terapéuticos.
Es un recurso que vengo explorando en los últimos años, que es fuente de nutrición e inspiración y, en ese sentido, me propongo compartirlo de forma más amplia, más allá del espacio de mis consultas y talleres.
Así, mensualmente comparto un texto escrito a partir de un mensaje del Oráculo para todos nosotros. El texto resulta de un proceso creativo con distintas cartas en que las imágenes, los mitos y los símbolos se transforman en palabras. No pretendiendo “adivinar” nada, sino Inspirar a cada uno de nosotros en la creación de su futuro.
Es un proyecto experimental, que se va construyendo de forma orgánica.
Un proyecto para compartir, la inspiración del Oráculo y su potencial sanador y creativo.
Para ir reconciliando las ambigüedades, externas e  internas, y mis propias resistencias acerca de lo que es un Oráculo.
Y para seguir experimentando e investigando las fronteras de lo artístico, del misterio, del azar, de la intuición, de la comunicación. De aquello que es la consciencia compartida donde todos estamos de alguna manera conectados, y en que las acciones de uno tiene repercusiones que nos afectan a todos.

 

Pintura «Blue Circus», de Marc Chagall

En la selva vestida de mí

La vida está llena de puertas, ya lo sé, si encuentro una hay que atravesarla.
El lugar dónde me encuentro ya no es mi lugar. La puerta me invita a entrar, es la vida que me llama, que me incita a avanzar.
Del otro lado, el desconocido. Y el miedo que me quiere parar. No pasa nada, me llevo el miedo, le doy la mano, no dejo que me diga “no”. El miedo que conozco es un alerta, un bálsamo que me mantiene despierta.
Del otro lado soy extranjera. Y hay lucha por encajar. No pasa nada, me llevo la extranjera en el corazón.
No lucho, no pertenezco, solo en el alma, solo a la Tierra, y encuentro conexión.
Sin lucha hay dolor, pero no resisto, lo siento todo, en la palma de mi mano. Toco la luna, encuentro la memoria y recibo la certeza de mi naturaleza. Recibo mi lugar.
Abro las manos, entrego el dolor. Como liberando peces en el agua del mar. Como el árbol que suelta sus hojas para que el invierno pueda llegar.
Suelto, porque sé que todo vuelve. Muero, porque hay otra vida que quiere comenzar. Atravieso la puerta para encontrármela.

El desconocido es un lugar salvaje, y en la selva hay que ser fiera. Toda instinto y presencia, desnuda de reglas, de obediencia.
Puede que aquí dónde soy extranjera encuentre la certeza, la esencia de mi naturaleza.
Que oiga todos los silencios, que venere todos los misterios.
Que me bañen nuevos colores, que me llenen de sabores. Y que de mi piel en la tierra nazcan flores.
La belleza no es tuya, es hija del Deseo. Confío, por fin. Celebro el éxtasis de todas las mujeres en mí. Digo que sí y lanzo mi voz. Espero que llegue a ti.

Atravieso esta puerta y, sin lugar, descubro donde tengo que estar.
Aquí no hay nada a perder, no hay nada que me canse. Entrego, recibo, un deseo sin fin … toda esta vida a mí alcance.

 

Versión original:

«Na selva vestida de mim»

A vida está cheia de portas, já sei, se encontro uma, há que atravessar.
O lugar onde me encontro, já não é o meu lugar. A porta convida-me a entrar, é a vida que me chama, que me incentiva avançar.
Do outro lado, o desconhecido. E o medo que me quer parar. Não faz mal, levo o medo, dou-lhe a mão, não deixo que me diga “não”. O medo que conheço é um alerta, um bálsamo que me mantém desperta.
Do outro lado sou estrangeira. E a luta por encaixar. Não faz mal, levo a estrangeira no coração. Não luto, não pertenço, só na alma, só à Terra, e encontro conexão.
Sem a luta vem a dor, mas não resisto, sinto tudo na palma da mão. Toco a Lua, encontro a memória e recebo a certeza da minha natureza. Recebo o meu lugar.
Abro as mãos, entrego a dor. Como se libertasse peixes nas águas do mar. Como a árvore larga as folhas para que o inverno possa chegar.
Largo, porque sei que tudo volta. Morro, porque há outra vida que quer começar. Atravesso a porta para a encontrar.

O desconhecido é um lugar selvagem, e na selva há que ser fera. Toda instinto e presença, despida de regras, de obediência.
Talvez aí onde sou estrangeira encontre a certeza, a essência da minha natureza.
Que ouça todos os silêncios, que venere todos os mistérios.
Que me banhem novas cores, que me encham de sabores. E que da minha pele nua na terra nasçam flores.
A beleza não é tua, é filha do Desejo. Confio, por fim. Celebro o êxtase de todas as mulheres em mim. Digo que sim e lanço a minha voz. Espero que chegue a ti.

Atravesso esta porta e, sem lugar, descubro onde tenho de estar.
Aqui, não há nada a perder, não há nada que me canse. Entrego, recebo, um desejo sem fim… toda a vida ao meu alcance.

 

Pintura «El sueño», de Henri Rousseau