Sobre el Arte de la Performance

por | 29 Ene 2017 | Proceso creativo

Necesitaba historias, pero vosotros habéis insistido en el silencio.

Necesitaba historias que encendieran la luz y me permitieran ver los monstruos. Historias que dieran formas y contención a los miedos disformes que inundaron mi infancia.

Necesitaba palabras que hicieran nítidos los contornos de los espíritus, palabras que los liberaran de su condición de fantasmas, palabras que los honraran como memorias.

Necesitaba palabras que nombraran todos los dolores. Palabras que fueran cómo pequeños callejones de un gran escritorio, donde guardar cada pena, cada tristeza, cada golpe, cada abandono, cada pérdida de vuestra historia, en su debido lugar. Para mantener ordenadas y separadas cada una de esas semillas de dolor, para que no puedan volver a germinar jamás.

 

Necesitaba que me hubieran contado. Transformado los acontecimientos en canciones. En poemas, en cuentos de hadas. Necesitaba haber conocido a esos personajes, sus aventuras y desventuras. Necesitaba de un hilo biográfico para no perderme en el laberinto de una existencia de origen desconocido.

¿Cuál es la historia de los zapatos perdidos? ¿Cuál es la historia de la mujer loca? ¿Cuál es la historia de la niña que cayó al pozo? ¿Cuál es la historia del hombre que traicionó a su hermano? ¿Cuál es la historia de la viuda? ¿Cuál es la historia de la hermana malvada? 

Necesitaba conocer esas historias para entender mi historia. 

Necesitaba conocer la historia de mi silencio. La historia de mi deseo. La historia de mi creatividad cerrada. La historia de mi rapto. Necesitaba conocer la historia del miedo a la magia. De la creencia en la pobreza. De la invisibilidad. Del secreto de la fe.

 

Necesitaba conocer vuestras historias, pero voy a tener que inventarlas. Dedicarme a recordar las pocas palabras que se escaparon sin permiso. Juntar las pistas guardadas. Soñar informaciones no reveladas. Imaginar los mensajes de los espíritus. 

O quizás pueda sencillamente escuchar. Porque, me pregunto, ¿es mío el deseo de conocer vuestras historias o es vuestro, el deseo de finalmente liberarlas?